viernes, 15 de julio de 2011

Cultivando resistencia


Actualmente el estado chileno está atentando contra los derechos humanos, violentando a los pueblos originarios que intentan defender la tierra así también atentando contra nuestra soberanía alimenticia.

La autoproducción de cultivos orgánicos intensivos es una acción directa y efectiva ante los actuales problemas de contaminación en nuestra alimentación. A partir de un espacio mínimo y prácticamente sin dinero cualquiera puede iniciar a cultivar sus propios alimentos y hierbas medicinales, mejorando su calidad de vida y la de sus familias.

Actos simples generan una evolución cultural capaz de transformar esta realidad hacia la autosuficiencia y soberanía por parte de los pueblos.

La historia de monsanto


El pasado 11 de Junio en Chile, senadores aprobaron vender todas las semillas chilenas a la empresa norteamericana Monsanto.

El Senado de Chile el Convenio Upov 91 que impedirá a los campesinos guardar la semilla y extenderá el tiempo de vigencia de los derechos y garantías de las transnacionales que vendan semillas híbridas y transgénicas en el país.

Monsanto es una empresa multinacional de productos para la agricultura. Es conocida por ser productor de semillas transgénicas, el herbicida Roundup y otros agro tóxicos.

· En 1901 comienzan distribuyendo sacarina.

· En la década de 1920 se expande el negocio hacia la química industrial

· En 1938 tenían negocios químicos como plásticos, resinas y endulzantes para Coca Cola

· En la década de los 60 Monsanto fue contratada por el gobierno de Estados Unidos para producir un herbicida llamado agente naranja, utilizado en la guerra de Vietnam con el fin de destruir desde los campos y la selva vietnamita, matando a más de 400.000 personas y provocando el nacimiento de unos 500.000 niños con malformaciones . Este herbicida posee grandes cantidades de dioxina tetraclorodibenzodioxina, un subproducto altamente cancerígeno que provoca malformaciones en los fetos. Esto unido a la gran capacidad del agente naranja de permanecer activo en el suelo ha provocado graves daños en las selvas de aquel país, así como generaciones de niños con malformaciones y problemas de cáncer.

· En 1976 comienza a vender herbicidas.

· En 1981 se sumaron a la carrera biotecnológica.

· En 2000 contribuyó a descifrar el código genético del arroz, y anunció que la información obtenida en la investigación sería compartida con la comunidad científica mundial.

· Monsanto sintetizó la hormona somatotropina bovina (o rGHB recombinante), la que provoca cambios significativos en la biología de las vacas (mastitis, esterilidad, y un aumento de la hormona del crecimiento y toxicidad en la leche por las hormonas alteradas artificialmente y el exceso de antibiótico de las vacas)

· En 2005, fue multada por sobornar a un funcionario de alto nivel en el Ministerio del Medioambiente de Indonesia a fin de evitar la evaluación del impacto ambiental sobre su algodón genéticamente modificado.

· En el año 2007 Monsanto fue multado por publicidad engañosa por anunciar que su herbicida Roundup era biodegradable y no tóxico para los animales domésticos y los niños. Este glifosato es altamente persistente en la tierra y altamente cancerígeno por la forma en que modifica la división celular.

· En 1935 Monsanto absorbió a la empresa que comercializaba policloruro de bifenilo (PCB), declarado por la Unesco como uno de los 12 productos más nocivos para la humanidad. Su uso en agricultura e industria junto con su gran capacidad de permanecer en el medio (incluso durante siglos) hizo que este agente llegara a la hidrosfera, donde se acumuló en sedimentos fluviales y marinos. El agua es bebida por los animales, y el químico con ella; el PCB se almacena en el tejido graso animal, de peces principalmente, que luego servirán para el consumo humano. Así el químico entra en nuestra alimentación. Su toxicidad afecta a personas ya nacidas causando erupciones en la piel. El mayor problema aparece en fetos, donde este agente afecta directamente al desarrollo del sistema nervioso y, como consecuencia, a la capacidad intelectual. En EE. UU. y Canadá se ha estimado que el conjunto de población posterior a la difusión masiva de PCB ha podido nacer con entre un 5% y un 7% de disminución intelectual respecto a las generaciones anteriores, sobre todo en lo que afecta a la memoria.